¿Qué es un Erub?

Breve descripción de la construcción y función de un Erub en las grandes ciudades modernas.

La Torá proscribe transportar objetos de un dominio privado a uno público, y viceversa. La definición de dominio privado y público no corresponde necesariamente a parámetros de propiedad sino a lo establecido por la halajá. Por ejemplo, dominio privado —reshut haiajid— implica un espacio cercado por sus cuatro flancos, contemplando la existencia de puertas en cada uno de ellos. En una ciudad, las calles y espacios comunes se consideran dominio público —reshut harabim—, con lo cual transportar por ellas está vedado. De modo que se ha acostumbrado milenariamente buscar la forma de cercar los pueblos, barrios o ciudades donde viven yehudim, a fin de poder compartir el Shabat en familia, pasear y transportar elementos necesarios al Bet Hakneset o de una casa a otra. Este cerco halájico se denomina Erub.

Si la ciudad posee muralla, como la ciudad vieja de Ierushalaim, puede considerarse reshut haiajid con facilidad. En caso que no, autoridades halájicas de renombre histórico (Rosh, S. XIII) han permitido aplicar el concepto halájico de “forma de puerta” —surat petaj— a dos postes o edificios que se unen por medio de un hilo especial, haciendo las veces de jambas y dintel: halájicamente una puerta que cumple la función de cerco. Maimónides (Rambam, S. XI) exige además que la mayoría del cerco sea construido y evite el paso de transeúntes, limitando el uso de la “forma de puerta” a completar los espacios abiertos que queden en los cercos.

En las ciudades modernas, las hileras de frentes de edificios de cada vereda se consideran un cerco (como si fueran murallas); con cuatro hileras que conformen una suerte de cuadrilátero, tenemos una zona de la ciudad halájicamente “cercada”. Solo resta completar los espacios abiertos de las bocacalles por medio de la “forma de puerta”: postes e hilos que hacen las veces de portones de la zona cercada.

En Buenos Aires, la diagramación urbanística propone una gran oportunidad para cercar zonas específicas según las mayores exigencias de la halajá. Las bocacalles se “cercan” con un hilo especial, firme y resistente, que une ambas ochavas con “forma de puerta”. Esta contiene muchos detalles halájicos que deben materializarse además del tendido del hilo: la colocación de postes por debajo en cada extremo (lejaiaim), la ausencia de cornisas, techos, paredes o carteles debajo, entre otros. Todo para garantizar un Erub según las más estrictas exigencias halájicas, como corresponde a la comunidad judía local en el siglo XXI.

Es una gran mitzvá establecer un Erub en cada ciudad y zona habitada por yehudim, para desarrollar una vivencia de Shabat amena y agradable, evitando sentimientos de encierro, fomentando la paz y mancomunión — siendo esto parte del precepto de honrar al Shabat.

Fuentes: Shulján Aruj Oraj Jaim 395:1; Shulján Aruj Harab (ídem); Responsas Jatam Sofer 99; Lebush 366; Peri Megadim 260, Eshel Abraham 3; Piské HaRosh Shabat II:21; Meiri Eruvin 78b; Responsas Shaaré Tzedek 37, Dibré Malikiel V:7, Siaj Itzjak 187.

Erubim en el mundo

Buenos Aires se suma a las grandes comunidades que mantienen un erub activo: Nueva York, Jerusalem, Londres, Ciudad de México y muchas más.

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